FALLECIMIENTO DE ALBERT ELLIS, CREADOR DE LA TREC

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FALLECIMIENTO DE ALBERT ELLIS, CREADOR DE LA TREC

Mensaje  jordytellez el Dom Mar 30, 2008 12:52 am

Autor: Jesús Cánive Orive
El pasado 24 de de Julio falleció en Nueva York, a la edad de 93 años,
el Dr. Albert Ellis, creador de la Terapia Racional Emotiva Conductual
(TREC). Considerado por muchos como el padre de las terapias cognitivas
actuales, era uno de los psicoterapeutas más influyentes y respetados,
que deja tras de si una extensa obra en la que trabajó hasta el último
momento.
Nacido en Pittsburg el 27 de Septiembre de 1013, se
doctoró en Psicología Clínica en la Universidad de Columbia. Practicó
el Psicoanálisis entre 1947 y 1953, fecha en la que dejó de llamarse a
sí mismo psicoanalista al haber perdido su confianza en la eficacia de
dicha terapia. Es entonces cuando empieza a desarrollar la Terapia
Racional Emotiva.
A finales de los años 40 dio clases en la
Universidad de Nueva York y fue Jefe de Psicología Clínica del New
Jersey Diagnotic Center y posteriormente en el New Jersey Deparment of
Institutions and Agencies.
La TREC es considerada hoy como un
enfoque pionero de aproximación a la psicoterapia y la base de todas
las terapias cognitivo-conductuales modernas. En 2003 la American
Psychological Associattion nombró a Albert Ellis como el segundo
psicólogo más influyente del siglo XX, tras Carl Rogers.
En 2005
Ellis publicó su libro número 78, The Mith of Self Esteem (El mito de
la autoestima). Actualmente se encontraba trabajando en un libro de
texto para colegios junto con el Dr. Mike Abrams y la Dra. Lidia Abrams
que verá la luz a final del presente año. Entre los títulos más
importantes publicados por A. Ellis, cabe destacar: Reason and Emotion
in Pshychotherapy (Razón y Emoción en Psicoterapia), How to Live with a
Neurotic (Cómo vivir con un neurótico) A Guide to Rational Living (Guía
para una vida racional), How to Control Your Anger Before It Controls
You (Cómo controlar su ira antes de que ella le controle a usted).
En 1960 el Dr. Ellis fundó en Nueva York el instituto
que lleva su nombre en el que, además de la actividad como Clínica de
Psicología, se han formado miles de terapeutas de todo el mundo. Desde
2005 A. Ellis ya no participaba en la dirección de dicha institución.
La TREC es una terapia activa en la que se persigue el cambio emocional
y conductual mediante la identificación y posterior sustitución de los
pensamientos irracionales causantes de los estados emocionales
alterados.
El modelo se basa en el concepto de la influencia de los
pensamientos en las emociones, expresado con la frase: "No son los
hechos, sino lo que pensamos sobre los hechos, lo que nos perturba",
concepto originalmente propuesto por Epicuro en el siglo cuarto A.C. El
énfasis de la TREC está en el cambio profundo en la filosofía de vida y
no meramente en una remisión de los síntomas. Para ello se enfatiza el
aquí y ahora, más que el pasado de la persona.
El concepto
humanista de "autoaceptación", de la TREC hace hincapié en calificar a
nuestras conductas pero nunca a nosotros mismos como personas. Aunque
las conductas pueden ser correctas o erróneas, las personas son todas
valiosas.
Para la eliminación de las demandas absolutas, la TREC
propone inicialmente el abordaje científico, a nivel cognitivo, que
consiste en el contraste empírico, pragmático y lógico de las creencias
causantes de la alteración, para de esta forma, desvelar su naturaleza
irracional. Dentro del amplio campo de las psicoterapias de orientación
cognitivo-conductual, la TREC ha resultado especialmente útil en el
abordaje de la ira, las frustraciones, la fobia social, la timidez y
las disfunciones sexuales.

Teoría
REBT (Terapia
Conductual Racional Emotiva) se define por el ABC en inglés. La A se
designa por la activación de las experiencias, tales como problemas
familiares, insatisfacción laboral, traumas infantiles tempranos y todo
aquello que podamos enmarcar como productor de infelicidad. La B se
refiere a creencias (beliefs) o ideas, básicamente irracionales y
autoacusatorias que provocan sentimientos de infelicidad actuales. Y la
C corresponde a las consecuencias o aquellos síntomas neuróticos y
emociones negativas tales como el pánico depresivo y la rabia, que
surgen a partir de nuestras creencias.
Aún cuando la activación de
nuestras experiencias puede ser bastante real y causar un gran monto de
dolor, son nuestras creencias las que le dan el calificativo de larga
estancia y de mantener problemas a largo plazo. Ellis añade una letra D
y una E al ABC: El terapeuta debe disputar (D) las creencias
irracionales, de manera que el cliente pueda a la postre disfrutar de
los efectos psicológicos positivos (E) de ideas racionales.
Por
ejemplo, “una persona deprimida se siente triste y sola dado que
erróneamente piensa que es inadecuado y abandonado”. En la actualidad
una persona depresiva puede funcionar tan bien como una no depresiva,
por lo que el terapeuta debe demostrar al paciente sus éxitos y atacar
la creencia de inadecuación, más que abalanzarse sobre el síntoma en sí
mismo.
A pesar de que no es importante para la terapia ubicar la
fuente de estas creencias irracionales, se entiende que son el
resultado de un “condicionamiento filosófico”, o hábitos no muy
distintos a aquel que nos hace movernos a coger el teléfono cuando
suena. Más tarde, Ellis diría que estos hábitos están programados
biológicamente para ser susceptibles a este tipo de condicionamiento.
Estas
creencias toman la forma de afirmaciones absolutas. En vez de
aceptarlas como deseos o preferencias, hacemos demandas excesivas sobre
los demás, o nos convencemos de que tenemos necesidades abrumadoras.
Existe una gran variedad de “errores de pensamiento” típicos en los que
la gente se pierde, incluyendo…
1 Ignorar lo positivo 2 Exagerar lo negativo, y 3 Generalizar
Es
como negarse al hecho de que tengo algunos amigos o que he tenido unos
pocos éxitos. Puedo explayarme o exagerar la proporción del daño que he
sufrido. Puedo convencerme de que nadie me quiere, o de que siempre
meto la pata.
Hay 12 ejemplos de creencias irracionales que Ellis menciona con frecuencia:
12 Ideas Irracionales que Causan y Sustentan a la Neurosis
La
idea de que existe una tremenda necesidad en los adultos de ser amados
por otros significativos en prácticamente cualquier actividad; en vez
de concentrarse en su propio respeto personal, o buscando aprobación
con fines prácticos, y en amar en vez de ser amados.
La idea de que
ciertos actos son feos o perversos, por lo que los demás deben rechazar
a las personas que los cometen; en vez de la idea de que ciertos actos
son autodefensivos o antisociales, y que las personas que cometan estos
actos se comportan de manera estúpida, ignorante o neurótica, y sería
mejor que recibieran ayuda. Los comportamientos como estos no hacen que
los sujetos que los actúan sean corruptos.
La idea de que es
horrible cuando las cosas no son como nos gustaría que fueran; en vez
de considerar la idea de que las cosas están muy mal y por tanto
deberíamos cambiar o controlar las condiciones adversas de manera que
puedan llegar a ser más satisfactorias; y si esto no es posible
tendremos que ir aceptando que algunas cosas son así.
La idea de que
la miseria humana está causada invariablemente por factores externos y
se nos impone por gente y eventos extraños a nosotros; en vez de la
idea de que la neurosis es causada en su mayoría por el punto de vista
que tomamos con respecto a condiciones desafortunadas.
La idea de
que si algo es o podría ser peligroso o aterrador, deberíamos estar
tremendamente obsesionados y desaforados con ello; en vez de la idea de
que debemos enfrentar de forma franca y directa lo peligroso; y si esto
no es posible, aceptar lo inevitable.
La idea de que es más fácil
eludir que enfrentar las dificultades de la vida y las
responsabilidades personales; en vez de la idea de que eso que llamamos
“dejarlo estar” o “dejarlo pasar” es usualmente mucho más duro a largo
plazo.
La idea de que necesitamos de forma absoluta otra cosa más
grande o más fuerte que nosotros en la que apoyarnos; en vez de la idea
de que es mejor asumir los riesgos que contempla el pensar y actuar de
forma menos dependiente.
La idea de que siempre debemos ser
absolutamente competentes, inteligentes y ambiciosos en todos los
aspectos; en vez de la idea de que podríamos haberlo hecho mejor más
que necesitar hacerlo siempre bien y aceptarnos como criaturas bastante
imperfectas, que tienen limitaciones y falibilidades humanas.
La
idea de que si algo nos afectó considerablemente, permanecerá
haciéndolo durante toda nuestra vida; en vez de la idea de que podemos
aprender de nuestras experiencias pasadas sin estar extremadamente
atados o preocupados por ellas.
La idea de que debemos tener un
control preciso y perfecto sobre las cosas; en vez de la idea de que el
mundo está lleno de probabilidades y cambios, y que aún así, debemos
disfrutar de la vida a pesar de estos “inconvenientes”.
La idea de
que la felicidad humana puede lograrse a través de la inercia y la
inactividad; en vez de la idea de que tendemos a ser felices cuando
estamos vitalmente inmersos en actividades dirigidas a la creatividad,
o cuando nos embarcamos en proyectos más allá de nosotros o nos damos a
los demás.
La idea de que no tenemos control sobre nuestras
emociones y que no podemos evitar sentirnos alterados con respecto a
las cosas de la vida; en vez de la idea de que poseemos un control real
sobre nuestras emociones destructivas si escogemos trabajar en contra
de la hipótesis masturbatoria, la cual usualmente fomentamos.
(Extracto de The Essence of Rational Emotive Behavior Therapy de Albert Ellis, Ph D. Revisado, mayo 1994).
Para simplificar, Ellis también menciona las tres creencias irracionales principales:
“Debo
ser increíblemente competente, o de lo contrario no valgo nada”. “Los
demás deben considerarme; o son absolutamente estúpidos”. “El mundo
siempre debe proveerme de felicidad, o me moriré”.
El terapeuta
utiliza su pericia para argumentar en contra de estas ideas
irracionales en la terapia o, incluso mejor, conduce a su paciente a
que se haga él mismo estos argumentos. Por ejemplo, el terapeuta podría
preguntar…
¿Hay alguna evidencia que sustenten estas creencias?
¿Cuál es la evidencia para enfrentarnos a esta creencia? ¿Qué es lo
peor que puede ocurrirle si abandona esta creencia? ¿Y qué es lo mejor
que puede sucederle?
Además de la argumentación, el terapeuta REBT
se asiste de cualquier otra técnica que ayude al paciente a cambiar sus
creencias. Se podría usar terapia de grupo, refuerzo positivo
incondicional, proveer de actividades de riesgo-recompensa,
entrenamiento en asertividad, entrenamiento en empatía, quizás
utilizando técnicas de rol-playing para lograrlo, impulsar el
auto-control a través de técnicas de modificación de conducta,
desensibilización sistemática y así sucesivamente.
Auto-aceptación Incondicional
Ellis
se ha ido encaminando a reforzar cada vez más la importancia de lo que
llama “auto-aceptación incondicional”. Él dice que en la REBT, nadie es
rechazado, aún sin importar cuán desastrosas sean sus acciones, y
debemos aceptarnos por lo que somos más que por lo que hemos hecho.
Una
de las formas que menciona para lograr esto es convencer al paciente de
su valor intrínseco como ser humano. El solo hecho de estar vivo ya
provee de un valor en sí mismo.
Ellis observa que la mayoría de las
teorías hacen mucho hincapié en la autoestima y fuerza del yo y
conceptos similares. Nosotros evaluamos de forma natural a las
criaturas, y esto no tiene nada de malo, pero de la evaluación que
hacemos de nuestros rasgos y acciones, llegamos a evaluar esa entidad
holística vaga llamada “self”. ¿Cómo podemos hacer esto?; ¿Y qué bien
hace?. Ellis cree que solo provoca daño.
Ahí están, precisamente,
las razones legítimas para promover el propio self o ego: Queremos
mantenernos vivos y estar sanos, queremos disfrutar de la vida y demás.
Pero existen muchas otras formas de promover el ego o self que resulta
dañino, tal y como explica a través de los siguientes ejemplos:
Soy
especial o soy detestable. Debo ser amado o cuidado. Debo ser inmortal.
Soy o bueno o malo. Debo probarme a mí mismo. Debo tener todo lo que
deseo.
Ellis cree firmemente que la autoevaluación conduce a la
depresión y a la represión, así como a la evitación del cambio. ¡Lo
mejor para la salud humana es que deberíamos detenernos a evaluarnos
entre todos!.
Pero quizás esta idea sobre el ego o el self está
sobrevalorada. Ellis es especialmente escéptico sobre la existencia de
un “verdadero” self, como Horney o Rogers. Particularmente le disgusta
la idea de que exista un conflicto entre un self promovido por la
actualización versus otro promovido por la sociedad. De hecho, dice, la
propia naturaleza y la propia sociedad más bien se apoyan entre sí, en
vez de ser conceptos antagónicos.
Realmente él no percibe ninguna
evidencia de la existencia de un self transpersonal o alma. El budismo,
por ejemplo, se las arregla bien sin tomar en cuenta esto. Y Ellis es
bastante escéptico con respecto a los estados alterados de consciencia
de las tradiciones místicas y las recomendaciones de la psicología
transpersonal. De hecho, ¡considera a estos estados más irreales que
trascendentes!.
Por otra parte, Ellis considera que su abordaje
surge de la antigua tradición estoica, apoyada por filósofos tales como
Spinoza. También considera que existen similitudes con el
existencialismo y la psicología existencialista. Cualquier acercamiento
que coloque la responsabilidad sobre los hombros del individuo con sus
creencias, tendrá aspectos comunes con la REBT de Ellis.

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