Crear nuevos hábitos conscientemente propicia la innovación

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Crear nuevos hábitos conscientemente propicia la innovación

Mensaje  jordytellez el Lun Mayo 12, 2008 1:47 am

Rodearse de un equipo que piense de modo diferente también propicia el cambio

Un cambio de hábitos consciente lleva consigo la innovación. A esa
conclusión llegan dos escritores y expertos en management consultados
por el New York Times. Para ellos, la innovación reside en lo que llama
nuestra zona de “expansión”, un lugar de nuestra existencia en el que
no nos sentimos cómodos con nuestros hábitos, lo que nos lleva a buscar
otros nuevos. Asimismo, defienden que los directivos se rodeen de
colaboradoras que piensen de un modo diferente a ellos, ya que, de lo
contrario, la organización pierde la diversidad intelectual y, en
consecuencia, la capacidad de cambio e innovación. Para superar le
miedo a innovar, recomiendan practicar la técnica japonesa llamada
“kaizen” (mejora continua), en la que se basa el sistema de producción
de Toyota. Por Raúl Morales.


Expertos en management consultados
por el New York Times coinciden en afirmar que el cambio de hábitos,
por pequeños que éstos sean, es un motor para innovar, dentro y fuera
de la empresa. Los hábitos están relacionados con lo mecánico, que, a
su vez, programa en nuestro cerebro el piloto automático, la
inconsciencia, la comodidad y la rutina. En el mundo que vivimos, la
palabra “hábito” tiene, sin duda, connotaciones negativas.

Parece antitético hablar de hábitos,
de creatividad e innovación en un mismo contexto. Algunos estudios
sobre nuestro cerebro ya han demostrado que, cuando desarrollamos de
manera consciente nuevos hábitos, nuestro cerebro crea nuevas rutas
sinápticas (zona de contacto entre dos neuronas) e incluso nuevas
células cerebrales, lo que puede producir un “salto” en nuestros
pensamientos.

El artículo considera que los hábitos
son una limitación. Por el contrario, el hecho de probar cosas nuevas
(dirigir nuestro propio cambio desarrollando de manera consciente
nuevos hábitos) nos hace salir de lo que llaman “la zona de confort” e
impulsa la creatividad, tanto en el trabajo como fuera de él.

Eso no significa que nos molestemos en
“eliminar” nuestros viejos hábitos. Una vez que una conducta se graba
en nuestro hipocampo, se queda allí para siempre. Sin embargo, los
nuevos hábitos que somos capaces de arraigar en nosotros mismos crean
rutas paralelas y puentes con esas conductas “viejas”.

“La primera cosa que necesitamos para
innovar es la fascinación por el asombro”, comenta Dawna Markova,
autora del libro “The open mind” (La mente abierta).y consultora para
la firma Profesional Thinking Partners. “Sin embargo, nos han enseñado
a “decidir”, del mismo modo que nuestro presidente se denomina a sí
mismo “El Que Decide”. Ahora bien, decidir es aniquilar todas las
posibilidades salvo una. Un buen innovador explora el resto de las
posibilidades”, comenta.

Resolver problemas

Solemos resolver problemas de un modo inconsciente. A finales de la
década de los años 60, se descubrió que los humanos nacemos con la
capacidad de afrontar retos de cuatro maneras diferentes:
analíticamente, procediendo, relacionando e innovando. Como recuerda
Markova, en la pubertad, nuestro cerebro se cierra de alguna manera y
la mitad de estas capacidades se pierden, preservando sólo los modos de
pensamiento que han sido más valiosos para nosotros en los diez
primeros años de nuestra vida.

En este sentido, el énfasis que se le
da actualmente a la estandarización y al acto de proceder significa que
pocos de nosotros usamos nuestra capacidad innata para innovar y
relacional. “Esto rompe una de las reglas más importantes del sistema
de creencias norteamericano, basado en que cualquiera puede hacer lo
que se proponga” comenta M J. Ryan, autor del famoso libro “This year I
will… (Este año voy a…) “Es una mentira que se ha perpetuado y que
propicia la mediocridad. Conocer en lo que somos buenos y potenciarlo
nos lleva a la excelencia”, afirma

Es en este punto donde los nuevos
hábitos vienen a colación. Quienes son analíticos y tienden a proceder
aprenden de un modo totalmente diferente a quienes son innovadores y
tienden a colaborar. Digamos que las personas analíticas que quieren
aprender algo o desarrollar un nuevo hábito se leen un libro o hacen un
curso, mientras que las personas innovadoras buscan nuevas vías, de tal
modo que están en disposición de crear nuevas vías en su cerebro.

Ryan y Markova han descubierto que
nuestra existencia se mueve en tres zonas: comodidad, expansión y
tensión. La comodidad es el reino de nuestros hábitos. La tensión
ocurre cuando nuestras metas están muy lejos de nuestra experiencia
actual. Finalmente, la expansión es como una zona media donde residen
las actividades o hábitos con los que no nos sentimos cómodos. Es en
esta última zona donde ocurren los cambios.

“Acceder a esa zona es bueno porque
mantiene nuestro cerebro sano”, comenta Ryan. Si no seguimos
aprendiendo, si no afrontamos nuevos retos con los que nuestro cerebro
cree otras rutas, caemos, literalmente, en la atrofia.

Mejoras pequeñas

Markova recomienda practicar la técnica japonesa llamada kaizen
(“mejora continua”). Kaizen es lo opuesto a la complacencia. Kaizen
es un sistema enfocado a la mejora continua de toda la empresa y sus
componentes, de manera armónica y proactiva. El kaizen surgió en el
Japón como resultado de su imperiosa necesidad de superarse para poder
alcanzar a las potencias industriales de occidente. En la actualidad,
el famoso sistema de producción de Toyota se basa en el kaizen.

“Cuando iniciamos cualquier cambio
(innovación), aunque sea positivo, el miedo se activa en nuestro
cerebro emocional”, dice Ryan en su libro. “Si el miedo es lo
suficientemente fuerte, huiremos y desistiremos de hacer lo que
estábamos intentando. Los pequeños pasos que se dan en el kaizen no nos
permiten huir, sino que nos mantienen en nuestro cerebro pensante,
donde tenemos acceso a nuestra creatividad y a nuestra alegría”. Es
decir, si introducimos pequeños cambios o mejoras en nuestras vidas,
siempre conscientes, el cambio o la innovación no nos paralizarán y
serán vividos con más gozo y desde la creatividad.

Para Markova es importante también que
nos fijemos en cómo los demás afrontan un reto. Tendemos a pensar creer
que quienes piensan como nosotros son más inteligentes que los que no
hacen. Según Markova, esto es un error fatal en el mundo de los
negocios, particularmente para los directivos que se rodean de personas
que piensan igual que ellos. Lo único que se consigue con ello es
mermar la diversidad intelectual de la organización, es decir,
dinamitar su capacidad de innovar.

Articulo extraido de la web: Tendencias21

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Re: Crear nuevos hábitos conscientemente propicia la innovación

Mensaje  jabibi el Lun Jun 09, 2008 5:31 pm

"...la expansión es como una zona media donde residen
las actividades o hábitos con los que no nos sentimos cómodos. Es en
esta última zona donde ocurren los cambios..."

¿la Zona de Desarrollo Próximo del gran Vigotski?

pongo un post dedicado al "Mozart" de la Psicología del Desarrollo

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