EL COOPERADOR VENCE

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EL COOPERADOR VENCE

Mensaje  jabibi el Lun Abr 07, 2008 5:56 pm

EJEM, COMO ÍBAMOS DICIENDO Smile ....

Noticia aparecida en El Mundo dentro de la sección SALUD/NEUROCIENCIA

Me ha llamado la atención porque yo suelo no perdonar y sentirme con ganas de darle una lección al que no es leal, al que no se porta bien. Sin embargo, mi chica, que sabe porque sabe, no porque se hinche de leer libros como yo, me ha enseñado lo de abajo viviendo con ella, en el día a día (le dedico este post).

CONDUCTA HUMANA
El ganador nunca castiga
El cooperador vence en los juegos de colaboración, que imitan interacciones humanas
Aquellos que optan por castigar al que no colabora salen perdiendo


ISABEL ESPIÑO
MADRID.- Darle una lección al conflictivo, sin importar el precio que uno mismo tenga que pagar, no sirve de nada. Aunque se consigue que coopere más, a la postre el que castiga sale perdiendo. Esta es, al menos, la conclusión de un estudio sobre la conducta humana y la cooperación entre personas. La mejor opción, ser un tipo majo con todo el mundo, incluso con el aprovechado, y no agudizar el conflicto.
Las interacciones humanas siguen siendo un misterio. El llamado 'castigo costoso' es uno de esos puzles sociales que todavía no se han conseguido resolver. Se trata de un comportamiento en el que uno paga cierto precio con tal de que otra persona pierda aún más: "acciones maliciosas o punitivas, como la violencia física y la intimidación, o la destrucción de la propiedad", explica a elmundo.es Anna Dreber, del programa de dinámicas evolutivas de la Universidad de Harvard (EEUU) y una de las principales firmantes del nuevo trabajo.
Aunque a bote pronto puede ser un comportamiento execrable, el castigo también aparece a veces como un comportamiento clave en la cooperación entre personas. "Anteriormente, se había visto que, en los juegos de cooperación, la opción del castigo aumentaba la cantidad de colaboración", explica Dreber. ¿Es posible que la represalia surgiese como una forma de fomentar la cooperación entre las personas? ¿Y qué sucede con la persona que castiga?
Esto es lo que se plantearon Dreber y sus colegas al iniciar su investigación, que acaba de publicar la revista 'Nature'. Para ello, utilizaron una variante del dilema del prisionero, uno de los juegos que se utilizan para analizar en el laboratorio la conducta humana y el que mejor resume la esencia de la colaboración entre las personas. El juego clásico lo protagonizan dos compinches en la cárcel. Ante la falta de pruebas, los delincuentes se ven ante el dilema de colaborar entre ellos y no contar nada a la policía (en este caso, ambos son condenados a una pena mínima) o traicionarse. Inculpándose mutuamente, los dos serían condenados a una pena máxima; pero si sólo uno traiciona, el traidor se libra de la cárcel.
Los tipos majos ganan
En el presente estudio (realizado entre 104 estudiantes, que jugaban repetidas partidas de ordenador con monedas) se añadió una nueva posibilidad: la de reprender al poco cooperador. Así, además de la clásica reacción de colaborar con el colaborador y no hacerlo con el traidor (lo que los expertos llaman 'ojo por ojo'), se añadía la posibilidad de castigar al que en la partida anterior no había cooperado (el castigo costoso).
"Muchos investigadores sospechaban que el deseo de la gente de castigar en los juegos de cooperación se debía al hecho de que el castigo resultaría beneficioso [algo que no se había probado hasta ahora]. Nuestros resultados muestran, claramente, que este no es el caso", aclara Dreber. Así, al valorar los resultados finales se veía que los cinco jugadores con mejores resultados nunca habían castigado. Aunque la reprimenda conseguía que el traidor colaborase, no mejoraba los resultados globales del grupo (en comparación con un juego en el que no existía la opción de castigo). Es más, hacía que el castigador obtuviese unos pésimos resultados.
"Creemos que la desafortunada tendencia de los humanos a implicarse en acciones de castigo ha evolucionado por otras razones, como establecer jerarquías de dominación y defender la propiedad, pero no para promover la colaboración. Un individuo fuerte puede usar esta estrategia para forzar a una persona más débil a que sea sumisa. Sin embargo, en los juegos de cooperación entre jugadores en condiciones de igualdad, es una conducta perjudicial y autodestructiva", explica Dreber.
"Nuestro resultado tiene un mensaje muy positivo: en un entorno extremadamente competitivo, los ganadores son aquellos que resisten la tentación de intensificar el conflicto, mientras el perdedor castiga y perece (...) -dice la investigadora-. Las estrategias ganadoras son generosas y perdonan, y llevan a la cooperación. ¡Los tipos majos terminan primeros!".

jabibi

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